27 de febrero de 2009

Que bueno es charlar con amigos, pero digo charlar de verdad, conversar, intercambiar pensamientos y reflexiones. Y después de eso, sentir durante un tiempo los efectos de esa charla, rememorarla, y pensar, quizás, en otras posibles derivaciones, a dónde habríamos llegado en el caso de haber dicho alguna otra cosa diferente, o hecho algún comentario más. O quizás, qué no dije, y eso no dicho se me ocurre después, como si la charla hubiera seguido en el espacio y en el tiempo.

Conversación de las buenas que no se agota, que excelente oportunidad para pensar...


Hablando hace poco con un viejo amigo, yo le decía que una suma de diferencias entre dos personas, podía hacer que su amistad se desvaneciera, a pesar de años de historia compartida. El, con un buen y auténtico ánimo conciliatorio, me contestó que las diferencias podían ser buenas para alimentar una amistad, y que a veces gente con la que él no tiene casi nada en común, a la cual vé en pocas ocasiones, sigue siendo a lo largo de los años, buena amiga.

De hecho puedo compartir esa idea ya que es mi caso también. Creo que incluso uno está lejos de algunas personas queridas y por eso no tiene cosas en común. Pero en el fondo la esencia se comparte y la amistad sobrevive siempre.

Mantener una especie de amistad donde los silencios son más grandes que los acuerdos, las ideas se esconden para evitar posibles choques, los sentimientos se acallan la mayor parte del tiempo, no es lo que pondero.





4 comentarios:

Maricel dijo...

Sin lugar a dudas, la AMISTAD (con mayúsculas ) es aquella que logra una comunicación sublime, esto no implica acordar 100% en todo y permanentemente, pero sí comprender al otro, sus gestos, sus silencios, el tono de su voz.
Hay un cruce, hay un entendimiento mas allá de las palabras, del tiempo y las distancias. Es algo sublime, es bonito y yo he tenido la suerte de tenerla, incluso con personas que jamás ví tuve esa clase de entendimiento.

Todo lo demás... son meras relaciones públicas, jocosos de ocasión. Uno sabe bien quienes son los amigos.

Lauri dijo...

Y sí Gringa, realmente a pesar de mucho tiempo de compartir momentos, al final queda esa sensación que tan bien definís: "meras relaciones públicas"...Y la pucha, es taaaaann lindo lo otro, que cómo se sostiene el pasar tantos años de ocasión, nomás.
Gracias, amiga, por estar del otro lado.

laura dijo...

Ay! Lauri, Lauri, hay mucho dolor en este escrito y lo lamento de corazon, por que la amistad es algo grande y hermoso como para que genere tanto sufrimiento......
dale tiempo al tiempo, y luego veras con un poco mas de distancia y con el corazon menos dolorido, que paso y que se puede hacer.
pero es cierto que la amistad, esa que se escribe con mayusculas,como dice Celia, no debe generar sentimientos guardados, silencios en vez de palabras, ojo, yo pienso que a veces el silencio es bueno, pero no en este caso que solo servia para no discutir. no todos pensamos igual , todos somos seres unicos e irrepetibles y eso es lo bueno, pero si uno no puede hablar de lo que estamos de acuerdo y de lo que no estamos de acuerdo con los amigos, con quien lo vamos a poder hablar?
a veces solo hace falta acompañar a un amigo sin palabras de por medio, solo estando alli, para hacer el aguante digamos, pero jamas para tratar de ocultar lo que sentimos y pensamos....
besos amiga.

Lauri dijo...

Lau: Vos sos una persona de esas que está siempre, en el silencio, o en la plena comunicación. Aunque no sepamos tooooodoooo la una la de la otra, sabemos muy bien quién es cada una, y eso ha hecho que a lo largo de tantos años de crecer juntas, nuestra amistad se haya ido fortaleciendo.
Gracias por estar presente SIEMPRE... te quiero mucho, flaca.