25 de junio de 2009

Hoy decidí publicar un cuentito que escribí para participar en un concurso (en el que ni figuré, já, pero al que agradezco haberme hecho escribir ésto tan diferente de lo que habitualmente acostumbro). Y lo hago ahora, cuando estando tan próximos a elecciones legislativas, y apabullados por una gripe que así tiene al mundo entero, nos "olvidamos" de muchas cosas importantes, que siguen ahí, y seguirán, lamentablemente, sean quienes sean los que "ganen" el domingo.
El tema del cuento, es sólo uno de los que quedan tapados, y de los que no deberíamos olvidarnos...



LA PARADA

Madrugada. Llueve. Pedro se levanta y se ceba unos mates.
Después sale despacio, otro día de trabajo.
Mientras camina a la parada esquiva el barro, la calle está llena de charcos. Un mosquito de patas largas levanta vuelo, y como una pelusa pegajosa, lo sigue. Con su pesada mano lo espanta, mientras se acuerda del dengue, agua estancada, pobreza, y no tanto...
El zumbido desaparece, pero al instante, regresa. Vuelve la mano a cortar el aire, espeso, húmedo, gris, piensa. Hoy no me puse repelente, ayer la Josefa no consiguió en ningún lado. Y para peor no fumigaron, como prometieron.
Sigue el mosquito rondando, ¿será el mismo?, aunque lo espanto, vuelve. Y el puntero, estos días, ni apareció por el barrio. Desidia, mentiras, política nomás.
Los pies mojados, y recién salgo, todo el día así, que bronca.
Y los chicos en la escuela, ¿tendrán clases hoy?, ¿o era que estaban de paro? Ah, no, cierto, mañana y pasado. Y yo que laburo como un burro, ¡encima este mosquito, me cacho! Lo tengo pegado a la oreja.
El domingo si no llueve me voy a ir al río a ver si pica algo. El pibe, capaz, esta vez me acompañe, si es que el sábado no sale. No duermo hasta que vuelve, la calle, la noche, el boliche, las juntas...
Baja otro manotazo, y ¡paf!, el mosquito aplastado deja la mancha roja en la vieja camisa de trabajo. ¡Este ya no pica más a nadie! Pueda ser que al menos el capataz me de ropa nueva en lugar de estos trapos.
Y como si nada, se queda esperando: ya llegó a la parada.


10 comentarios:

Estrella Altair dijo...

La verdad es que ir al trabajo de tan temprano... puede ser duro...

.. pero mas es no tener trabajo..

... esta muy contado.. y sobre sensible, corto, que no cansa... y entrañable.

Un abrazo

Martín dijo...

El camino hacia la parada de colectivo suele ser un espacio ideal para la reflexión, y para la creación de historias divertidas, como esta. Lindo cuento! Un beso

Lauri dijo...

Estrella:
Es cierto que hoy en día la realidad primera y la más dura es la falta de trabajo. Me alegro que te haya gustado el cuento, ¡y que no te haya sido pesado! ¡¡¡Mis cariños para vos, como siempre!!!
Martín:
Gracias por aceptar mi invitación y darte una vuelta por acá. Te cuento que me sorprendió que el cuento te resultara divertido, y es que yo lo escribí con una carga bastante negra sobre la situación actual y lo que me genera. Pero en realidad me encanta que lo escrito genere sensaciones tan diferentes de un lector a otro, y también de escritor a lector.
¡Un beso y hasta pronto!

Fran dijo...

Este cuento costumbrista está muy bien. Seguro que escribirías muy buenos cuentos para tu niña, podrías hacerle un libro de relatos infantiles y quien sabe si un día se publiquen.

Javier Alfaro Martínez dijo...

Hola, Lauri.

Un pesadumbroso cuadro costumbrista, que tiene un ligero toque simpático.

¡Muy bueno, felicidades!

Gracias por visitar y dejar tus comentarios en mi blog. Nos seguiremos leyendo y comentado.

Saludos.

Lauri dijo...

Fran:
¡Muchas gracias por tus palabras de aliento! Estoy trabajando en eso, y ojalá algún día pueda publicar algo. ¡Acertaste!... ese es mi deseo.
Javier:
¡ Una alegría recibir tus comentarios! Que bueno que te haya gustado el cuento. ¡Y por supuesto nos seguimos viendo!

Johan Bush Walls dijo...

Lauri: Me gustan mucho el monólogo interior; algo así como el Ulises de Joyce. Es algo muy difícil de conseguir, que el monólogo fluya y en medio del caos tenga coherencia interna. A tu texto le falta pulirlo un poco, quizá darle más fluidez al pensamiento del protagonista. Es sólo una opinión.

Salú pue.

Lauri dijo...

Hola Johan: ¡Que gusto tenterlo por aquí! Debo decir que le estoy dando vueltas a lo de pulir el texto... me encantaría que me diera un ejemplo, para poder comprender del todo su opinión. Desde ya que recibirla me viene muy bien: lo que quiero es compartir lo que escribo, y en cuanto se pueda, aprender de quien tenga algo para compartir a su vez conmigo. ¡Gracias y mis saludos cordiales!

Estrella Altair dijo...

Lauri, besitos y buena semana.

Lidia M. Domes dijo...

Me encantan los microcuentos, los descubrí este año...


Un abrazo Lauri!!!!