20 de julio de 2009

Payada de los amigos

La payada es un género que todos conocemos como perteneciente a nuestra cultura gauchesca, siendo su representante por excelencia el mítico Santos Vega.
Se cree que su práctica proviene de los campesinos españoles o "payos", quienes al desembarcar en América, trajeron esta costumbre consigo.
Puede considerarse a la payada como un verdadero arte, donde el payador debe cantar de manera improvisada, y gracias a aptitudes innatas para ello, un recitado en rima, acompañado de su guitarra. Los payadores pueden ser dos, o más, creándose de esta forma un "contrapunto", donde suele haber preguntas y respuestas, "perdiendo" aquel payador que no pueda contestar de manera instantánea.
El 23 de julio se celebra en Argentina y Uruguay el Día del Payador, en recuerdo de una payada improvisada en 1.884 por Nava y Ezeiza, en Montevideo.


¿Y que tiene que ver todo esto con el Día del Amigo? Que hoy me hago la payadora, y contando con su buena voluntad, imagínense la música, que les dedico esta payadita... y al que le quepa el sayo... ¡que se anime con el contrapunto!


PAYADA DE LOS AMIGOS


Hoy vengo a cantarles amigos
lo que viviendo he aprendido,
su amistad queridos míos
la llevo siempre conmigo.

Este día los recuerdo
y lo digo con decoro
yo los llevo prendidos
como al piojo lleva el mono.

¡Recordarlos es tan bueno!
gusta como el chicharrón,
grato como un mate largo
en amable reunión.

Yo no quiero hablar cual loro
si no desde el corazón:
¡Felíz día amigos míos!
¡Los quiero más que un montón!


***Bonus track: Seis minutos para reírse con una payada a lo "Les Luthiers"




13 de julio de 2009

Hoy opina un prócer - II

Martín Miguel de Güemes no es reconocido en nuestra historia precisamente como prócer, si no como "caudillo", término que le confiere al personaje una connotación negativa.
Dadas las características que hicieron de este "caudillo" un guerrero de la talla de San Martín y Belgrano en lo que se refiere a las luchas por la independencia, cabe para mí el citarlo como prócer.
El salteño comenzó su carrera militar a los 14 años, en 1.799, y fue quien organizó y dió lucha junto a la primer guerrilla armada, defendiendo la patria ante ocho avances realistas provenientes del Alto Perú (nueve, al decir del historiador Felipe Pigna). Su incansable accionar frente a su escuadrón de gauchos llamados "infernales", cesó en el año 1.821, cuando fue asesinado por un comprovinciano traidor , que estaba a las ordenes del ejército invasor y que contó para ello con la ayuda de comerciantes y terratenientes de la propia Salta.

Luego de esta brevísima reseña de la historia de Güemes, la frase de él que voy a citar, tiene que ver con su permanente estado de lucha, pero es referida a la mujer que fue su esposa, su amor. Cármen Puch se llamaba, y murió con tan sólo 24 años, madre de tres hijos, esposa devota que vivió a la sombra de su marido, apoyándolo incondicionalmente, sufriendo en carne propia los vaivenes imperantes en todo su entorno.
Cuando Güemes murió, ella cayó en un estado de depresión profunda, y pasados diez meses de ese desafortunado hecho, se dejó morir encerrada sola en una habitación, sin atender los ruegos de su amante padre ni de los demás amigos y familiares que la querían bien, y sólo se avenía a recibir por escasos momentos a sus hijos.
Juana Manuela Gorriti, contemporánea de ellos, habiendo presenciado parte de los hechos, narra estos sucesos que ella vió de muy niña, como si fueran una historia romántica con un desenlace más romántico aún. Lucía Gálvez, historiadora y escritora, nos cuenta hoy en día una versión menos fantástica, y si bien concuerda con Gorriti en la descripción del cuadro final de Cármen Puch, nos provee datos que hablan de que padecía una enfermedad incurable, y una depresión agravada por la muerte del hijo más pequeño, circunstancias que la llevan a ese estado terminal.
Al leer una versión y la otra, no pude dejar de preguntarme qué habrá sido todo eso (esas vidas, esas muertes...) : ¿Amor? ¿Devoción patriótica? ¿Calvario? ¿Profunda tristeza? ¿Fanatismo? ¿Entrega incondicional? ¿Por qué la maravillosa presencia de los hijos no pudo contra el dolor, la enfermedad, quizás contra un estado rayano con la locura?
Y finalmente, les dejo entonces las tremendas palabras premonitorias de Güemes, que habían sido:

"Mi Cármen no tardará en seguirme... morirá de mi muerte, así como vivió de mi vida"