13 de julio de 2009

Hoy opina un prócer - II

Martín Miguel de Güemes no es reconocido en nuestra historia precisamente como prócer, si no como "caudillo", término que le confiere al personaje una connotación negativa.
Dadas las características que hicieron de este "caudillo" un guerrero de la talla de San Martín y Belgrano en lo que se refiere a las luchas por la independencia, cabe para mí el citarlo como prócer.
El salteño comenzó su carrera militar a los 14 años, en 1.799, y fue quien organizó y dió lucha junto a la primer guerrilla armada, defendiendo la patria ante ocho avances realistas provenientes del Alto Perú (nueve, al decir del historiador Felipe Pigna). Su incansable accionar frente a su escuadrón de gauchos llamados "infernales", cesó en el año 1.821, cuando fue asesinado por un comprovinciano traidor , que estaba a las ordenes del ejército invasor y que contó para ello con la ayuda de comerciantes y terratenientes de la propia Salta.

Luego de esta brevísima reseña de la historia de Güemes, la frase de él que voy a citar, tiene que ver con su permanente estado de lucha, pero es referida a la mujer que fue su esposa, su amor. Cármen Puch se llamaba, y murió con tan sólo 24 años, madre de tres hijos, esposa devota que vivió a la sombra de su marido, apoyándolo incondicionalmente, sufriendo en carne propia los vaivenes imperantes en todo su entorno.
Cuando Güemes murió, ella cayó en un estado de depresión profunda, y pasados diez meses de ese desafortunado hecho, se dejó morir encerrada sola en una habitación, sin atender los ruegos de su amante padre ni de los demás amigos y familiares que la querían bien, y sólo se avenía a recibir por escasos momentos a sus hijos.
Juana Manuela Gorriti, contemporánea de ellos, habiendo presenciado parte de los hechos, narra estos sucesos que ella vió de muy niña, como si fueran una historia romántica con un desenlace más romántico aún. Lucía Gálvez, historiadora y escritora, nos cuenta hoy en día una versión menos fantástica, y si bien concuerda con Gorriti en la descripción del cuadro final de Cármen Puch, nos provee datos que hablan de que padecía una enfermedad incurable, y una depresión agravada por la muerte del hijo más pequeño, circunstancias que la llevan a ese estado terminal.
Al leer una versión y la otra, no pude dejar de preguntarme qué habrá sido todo eso (esas vidas, esas muertes...) : ¿Amor? ¿Devoción patriótica? ¿Calvario? ¿Profunda tristeza? ¿Fanatismo? ¿Entrega incondicional? ¿Por qué la maravillosa presencia de los hijos no pudo contra el dolor, la enfermedad, quizás contra un estado rayano con la locura?
Y finalmente, les dejo entonces las tremendas palabras premonitorias de Güemes, que habían sido:

"Mi Cármen no tardará en seguirme... morirá de mi muerte, así como vivió de mi vida"


5 comentarios:

Estrella Altair dijo...

Madre mia que dura es la vida a veces para ciertas personas con ciertos ideales..

.. esta claro LAURI, que las tumbas están llenas de horoes, es así.

Carmen muerta, el tan joven con 14 años guerrillero... en fin... y muertos tan jovenes, dejando hijos.

En fin..

Besos y que me voy de vacaciones..... hasta la vuelta... en septiembre

julio dijo...

es muy dificil meterse en la piel de estos personajes y mucho menos entenderlos, para los que no hemos nacido ni desarrollado en el ambiente en que lo hicieron ellos.

Un abrazo

Lauri dijo...

¡Gracias, Estrella! Estoy segura de que todos los que visitamos tu blog te vamos a extrañar. Seguro merecidas vacaciones, ¡que las disfrutes!
¡Hola, Julio! Es cierto, el no compartir época ni situación nos ponen en lugares muy distintos... por eso me gusta leer sobre historia, y tratar de entender los puntos de conexión que pueden haber entre los seres humanos y sus situaciones, aún en distintos tiempos. ¡Mis cariños y gracias por la visita!

Javier Alfaro Martínez dijo...

Hola, Lauri.

Interesante semblanza sobre el caudillo Martín Güemes. Un idealista de la libertad, enemigo del materialismo y de gran temple inclaudicable. Su esposa del mismo calibre, por eso premonitoriamente sabia que ella moriría al morir él.

Saludos.

Lauri dijo...

¡Hola, Javier! ¿Es posible que conozcas detalles de la vida de Güemes? Así me parece por la opinión que dejaste...
¡Muchas gracias por tu comentario, y también por pasar nuevamente por acá!