27 de mayo de 2010

Pertenencia

Cuando alguien nos pregunta de dónde somos, apelando a una simple lógica, respondemos que somos oriundos del lugar donde crecimos. A veces éste coincide más específicamente con el lugar donde nacimos,  pero creo que en general sentimos un lazo de pertenencia con el sitio que nos vió crecer, aprender, madurar, jugar, convivir con la familia, compartir con los primeros amigos, observando diferentes entornos, interactuando con personas de determinadas costumbres, aunque no coincida con el de nacimiento.
De hecho, en mi caso, nací en una provincia, los primeros pasos las dí en otra, crecí en una tercera, y vivo en una cuarta, pero SOY del lugar donde crecí.
Y pienso, a raíz de un comentario de mi amigo Julio en su blog, en la importancia fundamental de esa etapa de nuestras vidas, tan grande como para marcarnos para siempre. Y en que todo lo que absorvemos durante esos años es tan importante, que después podemos tardar otros tantos en cambiar cosas que nos enseñaron y que con el transcurrir de la vida nos vamos dando cuenta de que no estamos de acuerdo...
Cuán grandiosa es la importancia de lo que se inculca a un ser en desarrollo, desde todos los ámbitos que le son cotidianos. Cuánto valor tienen las diferentes semillas que se elijan para la siembra.  Todos somos responsables, aunque a veces miremos para otro lado...