13 de diciembre de 2012

En mi casa

Este año he participado de un seminario de literatura infantil y juvenil en la Biblioteca La Nube, a cargo de dos excelentes profesoras y también escritoras, Lidia Blanco y Claudia Sánchez. Alli tuve la oportunidad de reflexionar acerca del rol de la mujer en la sociedad actual y no tanto, gracias al interesantísimo enfoque sobre la literatura en cuestión, que nos ofrecieron las profesoras.
Leímos textos muy ricos en cuanto a esta temática y muchas otras, pero me centro hoy en la mirada sobre la mujer porque por varios motivos analizo mi vida actual, y puedo sentirme plena y felíz llevándola a cabo como lo estoy haciendo. Y lo estoy haciendo... en casa, con mis hijos. En casa, definiendo mi verdadera vocación... y con mis hijos. No estoy siguiendo el mandato ancestral que nos dice que la mujer debe estar en el hogar y dedicarse sólo a ello; estoy siguiendo mi instinto de madre, y MI instinto de madre me dice que estoy bien en casa, con mis hijos (y excúsenme por la redundancia). Siento que éste es mi lugar, y que desde aquí me estoy formando, como madre, como ciudadana, como mujer, como escritora de literatura infantil. Desde este lugar voy delineando los pasos a seguir, para caminar por el sendero que yo misma me voy marcando. Ya lo sé, me desplazo por una línea delgada y desde fuera de ella algunos pueden confundir por dónde estoy caminado. Pero una mujer es MUJER si se valora como tal a sí misma, luego proyecta eso en los demás, y dispersa su influjo mágico y poderoso por entre quienes se dejan "tocar" por ella. Y eso, esté ella donde esté, desarrolle la actividad que haya elegido o que le haya tocado desarrollar, sea abuela, sea madre, sea esposa, sea hija, sea joven, sea vieja, sea profesional, o no lo sea, nada de eso o algo de todo, o nada de nada, es MUJER.

Dijo "Graciela Cabal":

"Pienso que hay una mirada de mujer -y la mirada, ya sabemos, crea el objeto- que ilumina ciertas zonas de la realidad, descubriendo recovecos de insospechada riqueza."

6 de junio de 2012

Hoy opina: Umberto Eco

Leyendo en mi mail un boletín sobre críticas de cuentos infantiles, me encontré con la oración "Tenía que devolver un libro, y al tocarlo recordé...". Dicha oración me pareció fantástica, o mejor dicho, me pareció fantástico el hecho de que tocar un libro te pueda generar algo, en este caso un recuerdo, o tantas otras sensaciones como las vividas al haberlo leído.
Se me vino entonces a la mente algo que hoy mismo leí: la opinión de Umberto Eco sobre la lectura en papel versus la lectura en la pantalla de la computadora. ..."Tenemos prueba de que los libros tendrán una larga vida, en la forma de volúmenes que fueron impresos hace más de 500 años y se encuentran aún en excelentes condiciones, así como pergaminos que han sobreviviodo durante 2.000 años. En contraste, no tenemos prueba de que un medio electrónico pueda persistir en la misma forma"... "Debemos recordar que, a lo largo del tiempo ha habido incontables ejemplos de innovaciones populares que amenazaron con reemplazar a sus predecesores, pero no lo lograron"... Entre otras cosas, finaliza diciendo: "quizá tenemos una diarquía: leer en papel y leer en pantallas, lo cual podría llevar a un incremento astronómico en el número de gente que aprenda a leer. Y eso, ciertamente, es progreso." Y ciertamente que lo es, y que no hay que negar eso como una realidad muy positiva (además de otras variadas ventajas). Pero yendo un poquito más allá, también se me hace imposible no pensar en la cantidad de personas en el mundo que no tiene acceso a una computadora, y mucho menos a bibliotecas electrónicas personales, que así me las represento son. Y la discusión sobre la muerte del libro me parece entonces una estupidez muy grande. Y también estupidez porque la sensación de tener un libro entre las manos es única, y le pertenece a él en sí mismo, en ése momento, en ése lugar. Ver a mis niños "ejercitando" su motricidad fina, pasando hojas por primera vez con sus pequeños deditos, ávidos de adentrarse en el mágico mundo que vislumbran en su librito... eso es bello. Imaginar a mi madre en su infancia leyendo en las noches escondida bajo las sábanas, alumbrada por sólo una vela... eso es mágico. Abrir un libro y encontrar en sus páginas que otras manos ya lo han acariciado...eso es único. Pensar en alguien, pensarle un libro, y regalárselo con gran afecto...eso es cariño. Leer un libro, despacio, tranquilos, bajo una tenue luz, o recostados, o bajo un árbol, o solitarios, o con nuestros seres queridos alrededor, en silencio, o con sonidos envolviendonós... eso es placer.