6 de junio de 2012

Hoy opina: Umberto Eco

Leyendo en mi mail un boletín sobre críticas de cuentos infantiles, me encontré con la oración "Tenía que devolver un libro, y al tocarlo recordé...". Dicha oración me pareció fantástica, o mejor dicho, me pareció fantástico el hecho de que tocar un libro te pueda generar algo, en este caso un recuerdo, o tantas otras sensaciones como las vividas al haberlo leído.
Se me vino entonces a la mente algo que hoy mismo leí: la opinión de Umberto Eco sobre la lectura en papel versus la lectura en la pantalla de la computadora. ..."Tenemos prueba de que los libros tendrán una larga vida, en la forma de volúmenes que fueron impresos hace más de 500 años y se encuentran aún en excelentes condiciones, así como pergaminos que han sobreviviodo durante 2.000 años. En contraste, no tenemos prueba de que un medio electrónico pueda persistir en la misma forma"... "Debemos recordar que, a lo largo del tiempo ha habido incontables ejemplos de innovaciones populares que amenazaron con reemplazar a sus predecesores, pero no lo lograron"... Entre otras cosas, finaliza diciendo: "quizá tenemos una diarquía: leer en papel y leer en pantallas, lo cual podría llevar a un incremento astronómico en el número de gente que aprenda a leer. Y eso, ciertamente, es progreso." Y ciertamente que lo es, y que no hay que negar eso como una realidad muy positiva (además de otras variadas ventajas). Pero yendo un poquito más allá, también se me hace imposible no pensar en la cantidad de personas en el mundo que no tiene acceso a una computadora, y mucho menos a bibliotecas electrónicas personales, que así me las represento son. Y la discusión sobre la muerte del libro me parece entonces una estupidez muy grande. Y también estupidez porque la sensación de tener un libro entre las manos es única, y le pertenece a él en sí mismo, en ése momento, en ése lugar. Ver a mis niños "ejercitando" su motricidad fina, pasando hojas por primera vez con sus pequeños deditos, ávidos de adentrarse en el mágico mundo que vislumbran en su librito... eso es bello. Imaginar a mi madre en su infancia leyendo en las noches escondida bajo las sábanas, alumbrada por sólo una vela... eso es mágico. Abrir un libro y encontrar en sus páginas que otras manos ya lo han acariciado...eso es único. Pensar en alguien, pensarle un libro, y regalárselo con gran afecto...eso es cariño. Leer un libro, despacio, tranquilos, bajo una tenue luz, o recostados, o bajo un árbol, o solitarios, o con nuestros seres queridos alrededor, en silencio, o con sonidos envolviendonós... eso es placer.